“Así es el hombre, ese gran y verdadero anfibio cuya naturaleza puede vivir en mundos heterogéneos y separados.”
“Despreciar la muerte constituye una acción hermosa y valiente; pero cuando la vida es más terrible que la muerte, el auténtico valor es atreverse a vivir.”
“El silencio no debe considerarse como la sabiduría de los necios, sino como la honra de los hombres sabios, que poseen no el defecto sino la virtud de la taciturnidad.”
“No te peses a ti mismo en la balanza de tu propia opinión: deja, por el contrario, que el juicio de la gente sensata establezca la medida de tus méritos.”
“Perdonar a nuestros enemigos constituye una bellísima manera de vengarse, a la vez que un rápido triunfo cesáreo conquistado sin apelar a la violencia.”
“Puedo contestar a todas las objeciones de Satanás y a mi rebelde razón con aquella extraña conclusión de Tertuliano: certum quia impossible est.”
“Nunca podría distanciarme de ningún hombre por una diferencia de opinión, ni enfadarme con su juicio por no estar de acuerdo conmigo en algo que quizá, dentro de pocos días, yo mismo discreparía.”
“La vida misma no es más que la sombra de la muerte, y las almas de los difuntos son sombras de la vida.”
“Tenemos todo en contra incluso en nuestro propio remedio, porque la muerte es la cura de todas las enfermedades.”