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Significado
El Motor de la Acción Humana
Aristóteles identifica el deseo como la fuerza fundamental que mueve toda conducta humana. No hablamos de un simple impulso pasional, sino del apetito en su sentido más amplio: la tendencia innata hacia lo que percibimos como bueno. Desde esta perspectiva, cada acción, decisión o movimiento responde a una búsqueda, ya sea consciente o inconsciente, de satisfacer una necesidad o alcanzar algo valorado. El filósofo griego observaba que incluso nuestras acciones aparentemente desinteresadas se originan en algún deseo: aprender, crear, ayudar, o simplemente existir.
Esta idea tiene implicaciones profundas. Si el deseo es universal, entonces comprender nuestras motivaciones reales es comprendernos a nosotros mismos. Reconocer qué deseamos (más allá de lo socialmente aceptable) revela nuestras verdaderas prioridades y valores. Además, sugiere que la libertad no consiste en actuar sin deseos, sino en elegir cuáles cultivar y alimentar. La educación, desde esta óptica, se convierte en el arte de dirigir nuestros deseos hacia lo virtuoso y duradero.
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“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”