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Significado
El carácter como construcción propia
Aristóteles sostiene una idea radical: no nacemos con un carácter fijo, sino que lo forjamos mediante nuestras acciones cotidianas. Cada decisión, cada hábito repetido, cada manera de actuar ante las dificultades moldea quiénes somos. Un acto de valentía no nos convierte en valientes, pero la repetición de actos valerosos sí. Así, el carácter emerge como el sedimento de nuestras conductas, no como una esencia inmutable que llevamos desde el nacimiento.
Implicaciones prácticas
Esta perspectiva otorga poder y responsabilidad. Si nuestras acciones nos definen, entonces podemos transformarnos mediante deliberación y práctica constante. No estamos condenados a ser quien fuimos ayer. El filósofo griego enfatiza que la ética no es un conjunto de reglas abstractas, sino un campo de entrenamiento donde pulimos nuestra humanidad. Mentir repetidamente nos hace mentirosos; actuar con integridad nos forja como personas íntegras.
Lo que permanece vigente
La cita desafía el determinismo actual, esa tendencia a culpar al temperamento o las circunstancias. Sugiere que tenemos más control del que creemos: somos arquitectos de nosotros mismos, ladrillo a ladrillo, acción tras acción.
Frases relacionadas
“He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido”
“El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas”
“Un hombre que comete un error y no lo corrige es propicio a cometer nuevamente el mismo error”
“El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.”
Más frases de Aristóteles
“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”