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Significado
La excelencia como resultado de la práctica constante
Aristóteles plantea una idea fundamental sobre cómo se construye la maestría: a través de la repetición deliberada y el trabajo riguroso. El filósofo griego sugiere que el buen arquitecto no nace sabiendo diseñar estructuras perfectas, sino que desarrolla su habilidad mediante innumerables actos de construcción. Cada proyecto, cada error y cada acierto contribuyen a refinar su visión y su técnica. Este pensamiento refleja la teoría aristotélica de la virtud como hábito: no somos virtuosos por naturaleza, sino porque practicamos actos virtuosos hasta convertirlos en parte de nuestra esencia.
Aplicación más allá de la arquitectura
La cita trasciende el ámbito de la construcción física. Cualquier disciplina, oficio o arte requiere este camino: el músico perfecciona su oído tocando, el escritor agudiza su prosa escribiendo, el pensador afina sus argumentos debatiendo. La implicación más profunda es que la competencia no es un destino, sino un proceso continuo. La excelencia no llega de repente; se gana piedra a piedra, acción a acción. Esto significa que todos tenemos acceso a la maestría, siempre que estemos dispuestos a construir, equivocarnos y reconstruir.
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“Por su obra se conoce al artesano.”
“Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.”
“El hombre es inteligente porque tiene manos.”
“Nadie puede llegar a la cima armado sólo de talento. Dios da el talento; el trabajo transforma el talento en genio.”
Más frases de Aristóteles
“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”