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Significado
Una propuesta paradójica sobre la identidad femenina
Ángel Ganivet, intelectual español del siglo XIX, propone aquí una idea incómoda: que la superioridad de la mujer no pasa por imitar al hombre ni competir en sus terrenos tradicionales, sino por profundizar en lo que considera específicamente femenino. La cita sugiere que la excelencia emerge del cultivo consciente de la propia naturaleza, no de su negación. Aunque fraseada como consejo liberador, contiene una trampa conceptual: presupone que existe una esencia femenina inmutable y deseable, ignorando cómo las sociedades construyen constantemente qué significa "ser mujer".
Lectura crítica necesaria
El contexto importa: Ganivet escribía en una época donde se debatía ferozmente sobre los derechos femeninos. Su propuesta podría interpretarse como rechazo al feminismo emergente, confinando a las mujeres a un rol complementario. Sin embargo, también cabe leerla como resistencia a la homogeneización: una apuesta por que las mujeres no necesiten disfrazarse de hombres para tener valor. La contradicción radica en que ambas lecturas coexisten en el texto, revelando cuán complicado era (y es) hablar de igualdad sin reproducir las jerarquías existentes.
Frases relacionadas
“El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades.”
“En algunos la castidad es una virtud, en muchos es casi un vicio.”
“Más de un hombre hubiera sido peor si su fortuna hubiese sido mejor.”
“El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.”
Más frases de Angel Ganivet
“El horizonte está en los ojos y no en la realidad”
“Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.”
“El hombre no debe seguir ciegamente un derrotero fijo.”
“Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.”
“Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.”