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Significado
El precio del talento excepcional
André Gide plantea una paradoja incómoda sobre los individuos extraordinarios. Cuando alguien posee un genio auténtico, su presencia tiende a resultar perturbadora, abrasiva o francamente insoportable para quienes lo rodean. Su brillantez intelectual no viene acompañada automáticamente de las habilidades sociales, la empatía o la diplomacia necesarias para hacerse agradable. Por eso, según Gide, se requiere un talento considerable en otros ámbitos para que esa genialidad bruta se vuelva tolerable, palatable, integrable en la convivencia.
Equilibrio entre lo excepcional y lo humano
La observación toca un dilema real: los genios históricos frecuentemente fueron individuos difíciles, egocéntricos o socialmente torpes. Su capacidad de crear, innovar o pensar dejaba poco espacio para consideraciones mundanas como la cortesía o la consideración ajena. El talento que Gide menciona actúa como amortiguador: la capacidad de comunicar con claridad, de enseñar, de adaptarse sin renunciar a la propia visión.
Esto sugiere que la verdadera excelencia no reside únicamente en la capacidad intelectual pura, sino en la destreza de vehicularla de forma que otros puedan seguir, aprender y beneficiarse de ella. El genio aislado permanece estéril; el genio cultivado, fructífero.
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“Es más fácil ser genial que tener sentido común”
“Los hombres de genio abundan mucho más de lo que se supone. En realidad, para apreciar plenamente la obra de lo que llamamos genio hace falta poseer todo el genio que necesitó para producir la obra.”
“La retentiva es el sello de la capacidad”
“El genio convierte la excepción en regla”
Más frases de André Gide
“Sabio es aquel que constantemente se maravilla”
“Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado”
“Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
“Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
“Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.”