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Significado
La sabiduría como apertura permanente
André Gide desafía la idea tradicional de que la sabiduría es un destino final, un estado de certeza completa. Para el escritor francés, el verdadero sabio nunca deja de asombrarse ante el mundo. Esa capacidad de maravillarse revela una mente despierta, curiosa y vulnerable: alguien que reconoce los límites de su conocimiento y encuentra belleza en lo inexplicable. La maravilla implica humildad intelectual, la disposición a cuestionar lo que creemos saber.
Esta perspectiva cobra particular relevancia en un contexto donde la especialización y el dogmatismo ofrecen la ilusión de dominio total. Mantener la capacidad de asombrarse significa resistir la tentación de convertirse en experto petulante, incapaz de ver más allá de su propia perspectiva. La maravilla constante actúa como antídoto contra la aridez mental, preservando la vitalidad del pensamiento a lo largo de la vida.
Implicaciones prácticas
Adoptar esta actitud transforma cómo experimentamos el cotidiano. Una pregunta genuina, una observación detallada, la disposición a equivocarse: estas prácticas simples mantienen viva la inteligencia. La sabiduría, entonces, no busca respuestas definitivas sino cultiva preguntas fecundas.
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“Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado”
“Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
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“Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.”
“El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.”