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Significado
La paradoja del riesgo y la conquista
André Gide señala una verdad incómoda sobre la vida: lo valioso nunca llega sin vulnerabilidad. Para obtener lo que deseamos, frecuentemente debemos poner en juego aquello que ya poseemos y valoramos profundamente. Un artista abandona la seguridad económica para perseguir su vocación. Alguien apuesta por una relación sabiendo que podría resultar herido. Esta lógica contradice el instinto de protección, pero refleja cómo funcionan realmente nuestras decisiones importantes.
Madurez a través de la experiencia
El filósofo francés vincula esta comprensión con la madurez. Solo quien ha vivido lo suficiente reconoce que la prudencia absoluta no existe. Cada logro significativo requiere cierto grado de apuesta personal. No se trata de impulsividad ciega, sino de aceptar que el crecimiento y la realización demandan estar dispuestos a perder. La vida enseña que el miedo paralizante impide precisamente aquello que prometería satisfacción genuina.
El equilibrio necesario
La implicación práctica resulta desafiante: requiere evaluar constantemente qué riesgos valen la pena. No todos los riesgos son igualmente válidos. Pero ignorar completamente el peligro significa condenarse a una existencia mediocre, alejada de lo que realmente importa.
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“Sabio es aquel que constantemente se maravilla”
“Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado”
“Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
“Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
“Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.”