“Yo, que he enviado ejércitos al fuego y soldados a la muerte, digo hoy: nos embarcamos en una guerra que no tiene bajas, ni heridos, ni sangre ni sufrimiento. Es la única guerra en la que es un placer participar: la guerra por la paz.”
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Significado
De la violencia a la paradoja de la entrega
Un líder militar acostumbrado a ordenar ataques habla desde la gravedad de haber enviado soldados a la muerte. Su frase convierte la paradoja en herramienta: propone luchar con la misma determinación que en la guerra, pero sin heridas ni sangre, buscando un fin contrario a la destrucción. El contexto histórico es claro: un general que llegó a primer ministro y que puso su prestigio en acuerdos de paz, pagando con su vida la polarización que aquel proyecto generó.Repercusiones políticas y éticas
La imagen de pelear por la paz moviliza, legitima el compromiso y transforma la valentía en un acto constructivo. Pero también puede militarizar el lenguaje político, ocultando tensiones reales bajo una retórica de consenso. La declaración exige esfuerzo colectivo y coraje, y deja la lección de que la autoridad obtenida en la guerra puede —si se quiere— orientarse hacia la reconciliación, aunque sin garantía de éxito ni inmunidad frente a la violencia interna.Frases relacionadas
Más frases de Yitzhak Rabin
“Casi todos los regímenes que no situaron al hombre y la santidad de la vida en el centro de su cosmovisión, todos esos regímenes han colapsado y ya no existen. Pueden verlo con sus propios ojos en nuestros días.”
“Los cementerios militares en todos los rincones del mundo son un testimonio silencioso del fracaso de los líderes nacionales a la hora de santificar la vida humana.”
“Nosotros, como ustedes, somos gente que quiere construir un hogar, plantar un árbol, amar y vivir junto a ustedes con dignidad, con empatía, como seres humanos, como hombres libres. Hoy le damos una oportunidad a la paz y de nuevo les decimos con voz clara: Basta.”