“Nosotros, como ustedes, somos gente que quiere construir un hogar, plantar un árbol, amar y vivir junto a ustedes con dignidad, con empatía, como seres humanos, como hombres libres. Hoy le damos una oportunidad a la paz y de nuevo les decimos con voz clara: Basta.”
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Significado
Una promesa cotidiana
Yitzhak Rabin, figura central del proceso de paz de comienzos de los años noventa, articuló aquí un anhelo de vida común expresado en gestos simples: construir un hogar, plantar un árbol, amar. Ese lenguaje doméstico traduce una política de reconocimiento: reclamar dignidad y empatía equivale a reclamar el derecho a la normalidad frente a la violencia. Dado el momento histórico —la negociación con los palestinos y la polarización interna que seguiría— la frase suena también como una apuesta abierta por la convivencia.Políticas que nacen de lo humano
La afirmación adquiere implicaciones prácticas y éticas: la paz requiere traducción institucional de esas aspiraciones cotidianas, y valentía frente a quienes prefieren el conflicto. La insistencia en vivir como seres libres subraya que la seguridad no basta si no va acompañada de reconocimiento mutuo. El destino posterior de Rabin recuerda que palabras como esa pueden ser detonantes y, al mismo tiempo, brújulas morales para políticas que quieren democratizar la vida compartida.Frases relacionadas
“La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad.”
“Todo lo que un pacifista puede emprender —y es muchísimo— es negarse a matar, herir o causar de cualquier otra manera sufrimiento a otro ser humano, y ordenar incansablemente su vida por la regla del amor aunque otros sean dominados por el odio.”
“En la bandera de la Libertad bordé el amor más grande de mi vida”
“El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.”
Más frases de Yitzhak Rabin
“Casi todos los regímenes que no situaron al hombre y la santidad de la vida en el centro de su cosmovisión, todos esos regímenes han colapsado y ya no existen. Pueden verlo con sus propios ojos en nuestros días.”
“Los cementerios militares en todos los rincones del mundo son un testimonio silencioso del fracaso de los líderes nacionales a la hora de santificar la vida humana.”
“Yo, que he enviado ejércitos al fuego y soldados a la muerte, digo hoy: nos embarcamos en una guerra que no tiene bajas, ni heridos, ni sangre ni sufrimiento. Es la única guerra en la que es un placer participar: la guerra por la paz.”