“La propiedad relativa del Hijo es ser engendrado, es decir, proceder del Padre para participar de la misma esencia y compartir perfectamente la naturaleza del Padre.”
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Significado
Sobre la filiación divina
Ames pone el acento en la filiación como propiedad que define al Hijo: ser engendrado significa que su origen es relacional, no creado o contingente. Con ello afirma la consubstancialidad entre Padre e Hijo: el Hijo comparte la misma esencia divina y participa plenamente de la naturaleza del Padre. La palabra proceder aquí remite a una generación interna que establece identidad ontológica sin borrar la distinción personal entre quienes son Padre y Hijo.Implicaciones teológicas y filosóficas
La formulación sostiene la ortodoxia trinitaria frente a quienes negativizan la divinidad del Hijo, porque garantiza igualdad de naturaleza sin confundir personas. Filosóficamente exige pensar en relaciones que constituyen personas más que en partes de una sustancia dividida, y teológicamente influye en la liturgia y la cristología: reconocer al Hijo como engendrado implica adorarlo como plenamente divino y, a la vez, entender la dinámica interna de la divinidad como comunión de personas.Frases relacionadas
“El universo no es sino un vasto símbolo de Dios.”
“La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen.”
“Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas.”
“Dios no habla, pero todo habla de Dios.”
Más frases de William Ames
“La buena voluntad de Dios es un acto de la voluntad divina que libre y efectivamente determina todas las cosas.”
“La santificación es el cambio real en el hombre desde la sordidez del pecado hasta la pureza de la imagen de Dios.”
“Todo el que entiende la naturaleza de Dios por la razón sabe necesariamente que Dios debe ser creído y en quien confiar, que debe ser amado y rogado, y que es escuchado en todas las cosas.”
“La fe es la virtud por la que, aferrándonos a la fidelidad de Dios, nos inclinamos hacia Él para que podamos recibir lo que Él nos da.”
“De la fe, la esperanza y el amor, virtudes de la religión que se refieren a Dios, surge un doble acto que se apoya en la comunión espiritual entre Dios y nosotros: la escucha de la Palabra y la oración.”