“No hay nada divino en la tierra, excepto la humanidad.”
Walter Savage Landor fue un poeta y escritor inglés vinculado a la escuela lakista, reconocido por su obra lírica y sus agudas reflexiones.
1775 – 1864
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Significado
Humanidad como altar
Landor sitúa la divinidad dentro de lo humano, rechazando la trascendencia externa y poniendo el valor último en la experiencia, la razón y el sentir humanos. Esa postura convierte al ser humano en fuente de sentido: la creación artística, la empatía y la responsabilidad moral pasan a desempeñar funciones que antes se atribuían a lo sagrado. Al usar la dignidad humana como criterio último y al destacar la capacidad moral de las personas, se subraya una fe secular en la autonomía y en la posibilidad de construir valores desde la vida cotidiana.Raíces y efectos prácticos
Procedente de un contexto liberal y humanista del siglo XIX, el enunciado critica instituciones que monopolizan lo sagrado y pide que la autoridad ética se derive de la práctica humana. Entre las consecuencias aparece la exigencia de responsabilidad colectiva: si lo divino reside en nosotros, los juicios éticos, la justicia y la solidaridad dependen de decisiones humanas. También existe un riesgo: convertir a la humanidad en absoluto puede abrir la puerta al orgullo colectivo, por eso la afirmación obliga tanto a reivindicar como a vigilar nuestras propias grandezas.Frases relacionadas
“La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.”
“¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?.”
“La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.”
“El hombre dice de Dios aquello que cree de sí mismo.”
Más frases de Walter Savage Landor
“No debemos dejarnos llevar por opiniones desfavorables acerca de la humanidad, pues al hacerlo hacemos creer a los malos que no son peores que los demás, y enseñamos en vano a los buenos que son buenos.”
“Mis pensamientos son mi compañía: puedo reunirlos, seleccionarlos, detenerlos y despedirlos.”
“Incluso el litigante más débil se jacta de lo que él llama religión, como si creyera que es más sabio que quienes piensan de manera diferente.”
“En el argumento, la verdad siempre prevalece; en la política, finalmente, prevalece la falsedad.”
“En ciertas ocasiones, la prosa puede contener mucha poesía, y en otras, la poesía puede desvanecerse bajo un moderado peso de prosa.”