“Cada secta es un control moral sobre su vecino. La competencia es tan sana en la religión como en el comercio.”
Walter Savage Landor fue un poeta y escritor inglés vinculado a la escuela lakista, reconocido por su obra lírica y sus agudas reflexiones.
1775 – 1864
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Significado
Control moral y rivalidad
Landor traza la religión como un espacio público donde grupos se vigilan mutuamente, regulando comportamientos y definiciones de lo correcto. La idea de competencia sitúa a las sectas como actores que disputan autoridad moral: al confrontarse, corrigen excesos del adversario y ofrecen alternativas, pero también afianzan fronteras identitarias y ejercen presión social. Esa tensión lleva tanto a reformas como a polarizaciones, a una vigilancia recíproca que puede ser a la vez disciplinaria y revitalizadora.Mercado de creencias y efectos civiles
Situada en el siglo XIX, la observación remite a debates sobre iglesias establecidas y libertad religiosa; propone que pluralidad evita monopolios dogmáticos, igual que la oferta comercial obliga a mejorar producto y servicio. La metáfora mercantil ilumina beneficios prácticos y riesgos: la fe puede volverse mercancía, la persuasión reemplazar al compromiso profundo, y la política queda afectada por la competencia moral. Resultado: más opciones y más conflicto, convivencia regulada por elección y presión social.Frases relacionadas
“El hombre ya es capaz de crear en el laboratorio a otro hombre. Pero igual que se puede fabricar, se puede destruir. Y si ese es nuestro auténtico poder, entonces el ser humano es el mayor arma de destrucción masiva”
“Una persona que da más valor a sus privilegios que a sus principios, pronto perderá ambos”
“La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.”
“La sumisión a un hombre débil es disciplina. La sumisión a un hombre fuerte es sólo servilismo.”
Más frases de Walter Savage Landor
“No debemos dejarnos llevar por opiniones desfavorables acerca de la humanidad, pues al hacerlo hacemos creer a los malos que no son peores que los demás, y enseñamos en vano a los buenos que son buenos.”
“Mis pensamientos son mi compañía: puedo reunirlos, seleccionarlos, detenerlos y despedirlos.”
“Incluso el litigante más débil se jacta de lo que él llama religión, como si creyera que es más sabio que quienes piensan de manera diferente.”
“En el argumento, la verdad siempre prevalece; en la política, finalmente, prevalece la falsedad.”
“En ciertas ocasiones, la prosa puede contener mucha poesía, y en otras, la poesía puede desvanecerse bajo un moderado peso de prosa.”