Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
Una broma sobre la fragilidad matrimonial
Voltaire juega aquí con la paradoja histórica del matrimonio y su disolución. La boutade sugiere que ambas instituciones nacieron prácticamente juntas, pero añade una precisión irónica: el matrimonio llegó primero, apenas por algunas semanas. Esta exageración cómica apunta a una verdad incómoda: la permanencia matrimonial nunca fue garantizada, incluso en épocas que idealizaban la unión conyugal como indisoluble.
Crítica velada a la tradición
El filósofo francés cuestiona así la narrativa que presenta el divorcio como invención moderna o degeneración de valores antiguos. Su observación revela que la ruptura matrimonial acompaña al matrimonio desde sus orígenes, no como aberración sino como posibilidad inherente. Voltaire, defensor de la razón y escéptico de los dogmas religiosos, cuestiona aquí la hipocresía de quienes condenan el divorcio mientras reconocen tácitamente que los matrimonios fracasan.
Vigencia de la perspectiva
La cita mantiene relevancia actual: subraya que los conflictos conyugales y las separaciones nunca fueron excepcionales, sino constantes de la experiencia humana. Voltaire desmonta así la nostalgia por un pasado donde las parejas supuestamente duraban para siempre, evidenciando que los problemas matrimoniales precedieron a su reconocimiento legal.
Frases relacionadas
Más frases de Voltaire
“Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido”
“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”
“La escritura es la pintura de la voz”
“La historia no es más que una lista de crímenes y desgracias”
“Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa”