“Aunque soy un soldado de profesión, nunca he sentido afición por la guerra, y nunca la he defendido, excepto como medio para la paz.”

Ulysses S. Grant
Ulysses S. Grant

Hiram Ulysses Grant, conocido como Ulysses S. Grant, fue general de la Unión y el décimo octavo presidente de Estados Unidos. Alcanzó fama por dirigir las fuerzas unionistas en la Guerra Civil, capturó Vicksburg, tomó Richmond y aceptó la rendición de Robert E. Lee en Appomattox.

1822 – 1885

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Significado

Sobre la tensión entre deber y convicción

Grant habla desde la experiencia de quien ha sido soldado pero conserva reservas íntimas hacia la violencia. Acepta la guerra como herramienta contingente, no como vocación ni celebración; la presenta como un recurso instrumental cuyo fin legítimo es la paz. Esa posición revela una ética práctica: usar la fuerza solo cuando conduce a un orden menos violento, y no por ambición o gloria militar.

Contexto histórico y consecuencias éticas

Hablamos de un comandante que venció en la Guerra Civil estadounidense y luego presidió un país fracturado, por eso su frase suena a balance entre eficacia y prudencia. La implicación política es clara: quienes mandan deben justificar la violencia con objetivos verificables de reconciliación y seguridad, y estar preparados para reparar daños. También plantea un límite moral frente al militarismo: la guerra puede ser necesaria, pero sigue siendo un mal que obliga a responsabilidad y contención.

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