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Significado
La paradoja del atractivo de lo prohibido
Wilde sugiere que la guerra ejerce un poder de seducción precisamente porque la juzgamos moralmente repugnante. Esa condena moral que pronunciamos sobre ella genera una tensión: sabemos que es destructiva, pero la magnitud de su horror la dota de una especie de grandeza trágica. La fascinación nace del conflicto entre nuestra repulsión racional y una atracción oscura hacia lo extremo, lo épico, lo que pone a prueba los límites humanos.
La banalización como antídoto
El filósofo irlandés apunta hacia una solución incómoda: perder el interés en la guerra requiere quitarle su aura de tragedia sublime. Si la guerra fuera vista como algo trivial, burocrático o simplemente aburrido, su atractivo evaporaría. No necesitaríamos argumentos morales elaborados contra ella; bastaría considerarla vulgar, tan carente de significado como cualquier acto administrativo cotidiano.
Implicaciones actuales
Esta paradoja ilumina por qué las glorificaciones de conflictos persisten en narrativas culturales: les damos importancia al condenarlas. La verdadera indiferencia podría ser más efectiva que la denuncia apasionada.
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“Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.”
“Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría.”
“La guerra es un mal que deshonra al género humano.”
“Jamás penséis que una guerra, por necesaria o justificada que parezca, deja de ser un crimen.”
Más frases de Oscar Wilde
“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“La moda es una forma de fealdad tan intolerable que tenemos que cambiarla cada 6 meses”
“En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”
“El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”
“El escultor piensa en mármol”