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Significado
Contradicción cotidiana
Tito Livio, historiador romano, observó la extraña incapacidad humana para soportar tanto las malas costumbres como sus curas. La frase pone en evidencia una paradoja moral: se vive aferrado a _vicios_ que confortan y, al mismo tiempo, se rehúyen las terapias que exigen esfuerzo o renuncia. En el trasfondo histórico aparece la Roma que intenta reformarse y tropieza con la inercia social; la tensión entre hábito y corrección se vuelve política y personal.Implicaciones prácticas
La observación implica que las soluciones abruptas o impostas fracasan si no transforman deseos y hábitos. Reformas eficaces requieren paciencia, pedagogía y reconocimiento de resistencias internas; de lo contrario, los remedios quedan despreciados y los vicios reaparecen con otras formas. Desde la ética cotidiana hasta la gobernanza, la lección es prudencia: cambiar estructuras sin atender la psicología del cambio corre el riesgo de desperdiciar buenas intenciones.Frases relacionadas
Más frases de Tito Livio
“Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.”
“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.”
“El sol no se ha puesto aún por última vez.”
“No des la felicidad de muchos años por el riesgo de una hora.”
“Cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito.”