“Un jardín es una cosa encantadora, ¡Dios lo sabe! Macizo de rosas, estanque bordeado, gruta de helechos, la más pura escuela de la Paz; y sin embargo el necio sostiene que Dios no existe — ¿No Dios? ¿en los jardines? ¿cuando la tarde está fresca? No; pero yo tengo una señal: estoy muy seguro de que Dios pasea en el mío.”

Thomas Edward Brown
Thomas Edward Brown

Poeta inglés del siglo XIX cuya poesía lírica profundiza en temas filosóficos y espirituales, reflejando la sensibilidad intelectual de su época.

1830 – 1897

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Significado

Un rincón sagrado y doméstico

El hablante convierte su jardín en un testigo palpable: flores, agua y sombras crean una atmósfera que funciona como argumento sensorial. Al describir la tarde fresca y la tranquilidad del lugar, su afirmación de que Dios pasea allí se presenta como una certeza vivida, más que como una proposición teórica. La imagen revela una fe que surge de la experiencia cotidiana, una devoción que no exige fórmulas sino percepción y convivencia con lo bello.

Fe, ironía y controversia

Situada en la voz de un poeta del siglo XIX, la línea mezcla humor y seriedad; llamar necio al incrédulo es una provocación retórica que subraya la distancia entre razón fría y sentimiento inmediato. La implicación filosófica apunta a la validez de pruebas existenciales frente a argumentos abstractos: la presencia divina, para quien la siente, tiene la fuerza de un hecho. También plantea que la creencia puede nacer del afecto por lo concreto, y que la naturaleza sigue siendo un escenario decisivo para las preguntas últimas.

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