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Significado
La pendiente moral de De Quincey
El escritor británico Thomas De Quincey planteaba una idea incómoda sobre la degradación ética. Según su visión, cometer un acto gravísimo (como el asesinato) fractura algo fundamental en la consciencia. Una vez roto ese límite, los crímenes menores pierden su peso moral. El ladrón que ha cruzado la línea del homicidio verá el robo como un paso menor. Este deslizamiento continúa expandiéndose hacia transgresiones cotidianas: la irreligiosidad, la intoxicación, la descortesía. De Quincey ilustra cómo la corrupción moral actúa como una cascada, donde cada paso facilita el siguiente.
Contexto y relevancia actual
De Quincey escribía desde su propia experiencia: adicto al opio y testigo de cómo pequeños compromisos éticos derivaban en ruinas personales. Su observación toca un fenómeno psicológico real: la desensibilización gradual. Aquello que inicialmente horroriza termina normalizándose. La implicación práctica es clara: los primeros compromisos con la integridad importan desproporcionadamente. No porque robar sea equivalente a matar, sino porque cada violación de principios debilita las defensas internas que nos mantienen en el camino. La ética funciona más como un sistema integrado que como reglas aisladas.
Frases relacionadas
“La gente buena duerme mucho mejor por la noche que la gente mala. Por supuesto, la gente mala se lo pasa mucho mejor cuando está despierta”
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”
“Mi deseo es poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”
Más frases de Thomas De Quincey
“La soledad, si bien puede ser silenciosa como la luz, es, al igual que la luz, uno de los más poderosos agentes, pues la soledad es esencial al hombre. Todos los hombres vienen a este mundo solos y solos lo abandonan.”
“Si me detengo a reflexionar en lo que es propio decir a ésta o aquella persona, pronto dudaré que exista una parte de mi relato que con propiedad pueda contarse.”