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Significado
Un gesto provocador sobre la tradición
La comparación de los textos clásicos con objetos rudimentarios suena a provocación deliberada: coloca la literatura antigua en la misma escala de evolución que herramientas, música y medicina, subrayando su condición histórica. Con ese golpe de ironía, Leacock reduce la autoridad intocable del pasado y plantea que la calidad literaria varía con los conocimientos y las necesidades de cada época. La frase funciona menos como juicio absoluto y más como recordatorio de que las categorías estéticas cambian; lo que ayer fue modelo puede hoy parecer arcaico o dialécticamente útil.Herencia, cambio y responsabilidad lectora
Dicho desde su contexto —humorista y observador de la modernidad temprana— el comentario refleja una fe en la idea de progreso cultural y en la renovación del gusto. Implica que revisar el canon es legítimo, pero también advierte sobre la pérdida de técnicas, formas y matices si se desecha todo lo antiguo. Leer con claridad histórica permite aprovechar lo heredado y, al mismo tiempo, abrir espacio a lo nuevo: una postura crítica que reclama tanto curiosidad como responsabilidad.Frases relacionadas
“Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve.”
“Podemos poner la televisión en su justa luz, suponiendo que el gran invento de Gutenberg se hubiera dedicado solo a imprimir cómics.”
“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”
“La pintura es poesía silenciosa, y la poesía es pintar con el regalo de la palabra”
Más frases de Stephen Leacock
“Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.”
“Muchos hombres se enamoran de un hoyuelo y cometen el error de casarse con la chica entera.”
“Ya sabe, muchos hombres se dan cuenta tarde en la vida de que si, cuando eran niños, hubieran sabido lo que saben ahora, en lugar de ser lo que son podrían ser lo que no serán; pero cuántos pocos muchachos se detienen a pensar que si supieran lo que no saben, en lugar de ser lo que serán, no lo serían.”
“Una verdad a medias, como la mitad de un ladrillo, siempre es mejor argumento que una entera; se sostiene mejor.”
“Soy un gran creyente en la suerte; me parece que cuanto más duro trabajo, más suerte tengo.”