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Significado
Sobre la ironía histórica
Stephen Leacock, humorista canadiense de principios del siglo XX, emplea la ironía para denunciar que, cuando faltaban cifras fiables, las versiones oficiales se sostenían con invenciones y exageraciones. La frase satiriza la sustitución de métodos cuantitativos por relatos que buscan autoridad mediante la retórica; la mentira funciona entonces como recurso para dotar de coherencia a hechos imprecisos. En su tiempo la estadística moderna apenas despuntaba, de modo que la burla apunta tanto a la fragilidad de la memoria colectiva como a quienes construyen verdades por conveniencia.
Implicaciones para lectores y narradores
La observación sugiere dos consecuencias prácticas: refuerza la necesidad de contrastar fuentes y obliga a desconfiar de las anécdotas que suenan definitivas; además muestra que la falta de datos facilita manipulaciones. Hoy puede leerse como advertencia frente a la complacencia intelectual: sin escrutinio ni transparencia, el relato dominante prevalece por repetición y no por veracidad. El antídoto es una lectura crítica, informada y exigente.
Frases relacionadas
“La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano.”
“La estadística es una ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros.”
“La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades”
“La ciencia es la progresiva aproximación del hombre al mundo real”
Más frases de Stephen Leacock
“Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.”
“Muchos hombres se enamoran de un hoyuelo y cometen el error de casarse con la chica entera.”
“Ya sabe, muchos hombres se dan cuenta tarde en la vida de que si, cuando eran niños, hubieran sabido lo que saben ahora, en lugar de ser lo que son podrían ser lo que no serán; pero cuántos pocos muchachos se detienen a pensar que si supieran lo que no saben, en lugar de ser lo que serán, no lo serían.”
“Una verdad a medias, como la mitad de un ladrillo, siempre es mejor argumento que una entera; se sostiene mejor.”
“Soy un gran creyente en la suerte; me parece que cuanto más duro trabajo, más suerte tengo.”