“Ningún necio puede guardar silencio en un banquete.”
Solón fue un poeta, legislador y estadista ateniense, considerado uno de los siete sabios de Grecia; promovió reformas institucionales y un nuevo sistema censitario para aliviar la pobreza y limitar el poder de los nobles.
638 a. C. – 558 a. C.
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Significado
El banquete como escenario social
En los convites aristocráticos de la Grecia antigua, la conversación marcaba jerarquías y enseñaba normas de conducta; hablar sin mesura era señal de escasa discreción. Solon observó que, en ese marco ritualizado, el que ostenta opiniones vacías no puede permanecer callado porque busca ser visto y escuchado. Silencio entonces se convierte en una medida de sabiduría práctica, y la palabra descontrolada denuncia inseguridad o presunción más que verdad. Así se juzgaba a quien confundía bulla con prestigio.
Habla, prudencia y consecuencias públicas
La sentencia apunta a consecuencias concretas: quien habla por hablar erosiona su autoridad y altera la calidad del intercambio colectivo. En clave contemporánea el principio sigue vigente; la exposición impulsiva —en plazas, asambleas o redes— revela fallas de juicio y produce daños reputacionales. Guardar la palabra no es pasividad, sino estrategia: escuchar permite calibrar, corregir y participar con peso. La observación de Solon sigue siendo una pauta sobre el uso responsable del lenguaje en la vida pública.
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“El ignorante, si calla, será tenido por erudito, y pasará por sabio si no abre los labios.”
“Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar.”
“Un poco de conocimiento es peligroso, pero un poco de ignorancia también lo es.”
“La mitad de la confusión en el mundo proviene de no saber lo poco que necesitamos.”
Más frases de Solon
“No aconsejes lo que es más placentero, sino lo que es mejor.”
“Un hombre rico desafortunado puede satisfacer más sus deseos y capear el desastre cuando llega, pero un hombre afortunado está mejor que él… Ése es a quien debe llamársele feliz. Pero hasta que no esté muerto, será mejor abstenerse de llamarlo feliz y llamarlo sólo afortunado.”
“Si por tus vicios estás afligido, no eches la culpa de tu aflicción a los dioses; hiciste a tus gobernantes poderosos, les diste guardias, así que ahora gimes bajo la pesada vara de la esclavitud.”
“Considera que tu honor, como caballero, tiene más peso que un juramento.”
“Gobierna sólo después de haber aprendido primero a someterte a la autoridad.”