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Significado
La astucia disfrazada de sabiduría
Bacon señala un peligro muy específico: cuando personas calculadoras y maquiavélicas logran ser percibidas como genuinamente inteligentes. La astucia manipula, engaña y persigue ventajas personales; la inteligencia verdadera busca soluciones válidas y sostenibles. Un astuto convence a otros de que sus intereses son también los del colectivo. El daño radica precisamente en esa confusión: una sociedad que recompensa y sigue a individuos astutos termina erosionando sus propias instituciones, priorizando lo que parece funcionar sobre lo que realmente resuelve problemas.
Implicaciones para la vida pública
Esta distinción cobra relevancia en política, negocios y academia. Un político astuto promete soluciones rápidas sin costo real; uno inteligente explica complejidades incómodas. Un empresario astuto busca ganancias cortoplacistas disfrazándolas de innovación; uno inteligente construye valor duradero. El deterioro social no viene de personas genuinamente malvadas, sino de gente hábil en la persuasión que ocupa espacios de poder sin la capacidad reflexiva que sus decisiones requieren. Las naciones prosperan cuando aprenden a diferenciar entre quiénes saben jugar el juego y quiénes realmente entienden la realidad.
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“La discreción en el habla es más que la elocuencia”
“El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones”
“El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador”
“Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él”
“La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”