“La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena.”

Sir Francis Bacon
Sir Francis Bacon

filósofo inglés

1561-1626

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Significado

La dignidad como límite ético

Francis Bacon plantea una paradoja fundamental: la excelencia personal no radica en alcanzar un ideal abstracto, sino en equilibrar dos fuerzas opuestas. Cada persona debe cuidar su propia dignidad, es decir, mantener sus principios, su autorespeto y su integridad. Pero este cuidado tiene una frontera clara: no puede convertirse en una herramienta de dominación sobre otros. La conducta perfecta requiere que mi búsqueda de respeto nunca mine la capacidad de otros para vivir libremente.

El conflicto cotidiano

Esta idea cobra fuerza en contextos donde ambición y egoísmo pueden justificarse fácilmente. Un directivo que defiende su reputación mediante represalias contra empleados, o un político que protege su imagen sacrificando libertades públicas, viola este principio. La dignidad verdadera no requiere víctimas. Bacon sugiere que podemos ser exigentes con nosotros mismos sin pisotear a quienes nos rodean.

Relevancia presente

El pensamiento baconiano resiste porque identifica un problema real: cómo vivir con criterios propios sin caer en el totalitarismo personal. En sociedades donde se solapan intereses contrapuestos, esta medida ofrece una brújula práctica. Respetarse a uno mismo y respetar la libertad ajena no son ideales románticos, sino requisitos mínimos de una convivencia coherente.

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