“La virtud es su propia y justa recompensa.”
Político romano y poeta épico, recordado por su extenso poema Punica sobre la Segunda Guerra Púnica y por haber alcanzado el consulado; es una figura notable de la épica latina.
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Significado
La recompensa interior
La máxima apunta a que la virtud obtiene su valor dentro de quien la practica: la acción correcta genera satisfacción moral, coherencia y una forma de plenitud que no depende de premios externos. Actuar con honestidad, valentía o moderación produce efectos psicológicos y sociales que funcionan como recompensa inmediata y duradera; la recompensa es interna y, por tanto, difícil de medir desde fuera. Esa idea plantea la virtud como un bien intrínseco, ligado a la integridad del carácter más que a la utilidad o al reconocimiento público.
Raíces históricas y dilema práctico
Viene de la tradición moral antigua; Silius Italicus, poeta romano, recoge una sensibilidad afín al pensamiento estoico que considera la virtud como el bien supremo. La implicación ética es doble: ofrece una base firme para la acción desinteresada, pero también enfrenta problemas prácticos cuando las consecuencias externas importan. Si la recompensa queda reducida al sentido íntimo de haber obrado bien, surgen preguntas sobre la responsabilidad ante daños colaterales y sobre cómo equilibrar integridad y eficacia en decisiones complejas.
Frases relacionadas
“Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada.”
“La virtud tiene en sí todas las cosas; y todas le faltan a quien no la tiene.”
“Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no han sido concedidas a los hombres.”
“En este mundo hay que ser demasiado bueno para serlo bastante.”
Más frases de Silius Italicus
“Apresúrate: la marea de la fortuna pronto retrocede.”
“Tuvo la necedad de creer que ser temido era gloria.”
“No pongas en duda la valentía de una mujer; ningún peligro es demasiado grande para que el amor conyugal lo afronte.”
“La hombría se mide por las pruebas.”
“La superstición sin fundamento no conviene a un ejército; el valor es la única deidad que gobierna en el pecho del guerrero.”