“Uno sigue olvidando la vejez hasta el mismo borde de la tumba.”
Sidonie-Gabrielle Colette fue una novelista francesa, también destacada como periodista, guionista, libretista y artista de cabaret; es especialmente recordada por la novela Gigi y fue miembro de la Academia Goncourt y condecorada con la Legión de Honor.
1873 – 1954
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Significado
La percepción del tiempo y el yo
Colette, observadora de cuerpos y deseos, condensa en pocas palabras la experiencia de quienes siguen vivas en la rutina hasta que la fragilidad irrumpe. Hay una amnesia práctica: la edad se mantiene como una categoría abstracta mientras la vida cotidiana exige proyectos, recuerdos y constantes reinvenciones. Esa tensión entre continuidad psicológica y cambio corporal produce sorpresa, como si la vejez llegara por equívoco y no por acumulación de días.
Consecuencias sobre actos y memoria
La constatación tiene efectos morales y existenciales: planificar cuidados, reparar afectos pendientes, o aceptar límites corporales adquiere urgencia cuando el final deja de ser remoto. También interpela las expectativas colectivas sobre juventud y utilidad, y obliga a pensar la dignidad sin teatralizar la declinación. Vivir bien, en ese marco, no es negar el tiempo; implica reconocer su paso antes de que lo haga la última sorpresa.
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