“La triste verdad es que la excelencia pone nerviosa a la gente.”
Shana Alexander fue una periodista estadounidense reconocida por su labor en el periodismo de investigación y el análisis político; destacó por su estilo incisivo, su compromiso con la ética periodística y su influencia en los medios de comunicación.
1925 – 2005
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Significado
La incomodidad ante lo sobresaliente
Cuando alguien alcanza excelencia suele generar una mezcla de admiración y desasosiego. La presencia de alguien que rinde por encima del promedio funciona como espejo: revela inseguridades, obliga a reevaluar propias capacidades y tensiona jerarquías tácitas. Esa reacción no siempre nace de malicia; muchas veces brota del miedo a la comparación, a perder privilegios o a enfrentar expectativas más altas.Efectos en grupos y trayectorias personales
El nerviosismo colectivo puede traducirse en sabotaje sutil, invisibilización o en reglas que favorecen conformidad. A la larga, eso empobrece espacios creativos y profesionales porque retrae iniciativas valiosas y premia lo seguro. Frente a ese dinamismo, la estrategia práctica consiste en reconocer mérito con franqueza y construir estructuras que recompensen el riesgo responsable, para que destacar no sea motivo de exclusión sino de impulso compartido.Frases relacionadas
“Como no fue genial, no tuvo enemigos.”
“Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.”
“Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrase del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.”
“El éxito es sólo la mitad de bonito cuando no hay nadie que nos envidie.”
Más frases de Shana Alexander
“Nos esforzamos por renovar nuestra capacidad de asombro, por provocarnos de nuevo un profundo asombro.”
“La observación fiel del horóscopo, practicada a diario, proporciona ese pequeño pero cálido e infinitamente reconfortante estímulo que pone las cosas en marcha con brío.”
“Cuando dos personas se casan, se convierten, ante los ojos de la ley, en una sola persona, y esa persona es el esposo.”
“La ley cambia y fluye como el agua, y la corriente de la legislación sobre los derechos de las mujeres se ha convertido en un torrente repentino y estruendoso.”