“El primer lugar en que entró fue la Royal Exchange, donde hombres de todas las edades y naciones se reunían con el único propósito de comerciar por interés. David resolvió no permanecer más en un lugar donde las riquezas se consideraban virtud, y el engaño, la astucia vil y el entregarlo todo al amor a la ganancia se juzgaban sabiduría.”
Sarah Fielding fue una autora británica notable por sus novelas y por ser hermana del también escritor Henry Fielding.
1710 – 1768
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Significado
Un mercado como tribunal de valores
La escena sitúa a un protagonista que, al entrar en la bolsa comercial, percibe la conversión de la riqueza en medida de virtud y la astucia en norma de conducta. Esa observación funciona como diagnóstico moral: la actividad mercantil ya no es solo intercambio de bienes, sino un ámbito donde el afán de lucro legitima el engaño y redefine la sabiduría como eficacia para obtener ganancias. El rechazo del personaje habla de una conciencia que opta por la integridad frente a la instrumentalización de las relaciones humanas.Contexto histórico y consecuencias éticas
Es obra de la Inglaterra del siglo XVIII, cuando la expansión comercial transformaba la vida urbana y tensionaba valores tradicionales. Sarah Fielding lo presenta desde la novela moral para mostrar la alienación que produce un entorno que premia el interés privado. Las implicaciones son prácticas y personales: quedan cuestionadas la confianza social, la posibilidad de convivencia ética y la elección entre permanecer dentro del sistema o buscar espacios alternativos donde primen otras virtudes.Frases relacionadas
“Más de un hombre hubiera sido peor si su fortuna hubiese sido mejor.”
“La ambición incitó a muchos a volverse engañosos; a tener una cosa oculta en el pecho y otra lista en la lengua; a medir las amistades y enemistades, no por su valor, sino según el interés; y a mostrar más bien un semblante aparente que un corazón honesto.”
“El hombre que recibe cinco mil dólares al año quiere seis mil dólares al año, y el hombre que posee ochocientos o novecientos mil dólares querrá cien mil dólares más para hacerlo un millón, mientras que el hombre que tiene sus millones querrá todo lo que pueda y luego alzará la voz contra el pobre diablo que quiere diez centavos más al día.”
“Los ricos se hacen más ricos. No solo porque tienen excedentes con los que invierten, sino también por la liberación emocional primordial que experimentan al poseer riqueza.”
Más frases de Sarah Fielding
“La adulación en el noviazgo es la mayor insolencia, pues, mientras pretende otorgar más de lo que merece, busca la oportunidad de hacer de ti lo que realmente tiene.”
“La pérdida de la libertad que debe acompañar a ser mujer es, de todas las cosas, la más horrible en mi imaginación.”
“Las palabras de bondad son como bálsamo o miel para un corazón caído.”