“Casarse está bien. No casarse está mejor.”

San Agustín
San Agustín

obispo y filósofo

354-439

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Significado

El dilema agustiniano entre compromiso y libertad

San Agustín formuló una jerarquía provocadora sobre el matrimonio que refleja la tensión característica del cristianismo primitivo. Para él, la vida conyugal tenía valor moral, pero la renuncia voluntaria al matrimonio representaba un grado superior de dedicación espiritual. Esta postura no descalificaba el vínculo matrimonial; más bien, lo situaba en un segundo plano respecto a la vocación monástica y contemplativa. El obispo de Hipona escribía desde su propia experiencia: tras abandonar una relación mundana, encontró en el celibato una vía más intensa hacia lo divino.

Contexto histórico y conflicto con la modernidad

Durante los primeros siglos del cristianismo, esta jerarquía servía para alentar el ascetismo. Los autores cristianos temían que los lazos familiares desviaran la atención de Dios. Sin embargo, la frase contiene una contradicción incómoda: proponer que algo "está bien" mientras se sugiere que lo alternativo resulta superior genera una paradoja que sigue inquietando. Las sociedades contemporáneas leen esta afirmación con escepticismo, privilegiando la autonomía personal y cuestionando cualquier ordenamiento que presente una opción humana como inherentemente inferior. El legado de Agustín persiste como pregunta, no como respuesta definitiva.

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