“Para que exista una sociedad en la que los asuntos públicos puedan debatirse abierta y vigorosamente, no es necesario permitir la brutalización de víctimas inocentes.”
Samuel Alito es un juez estadounidense de la Corte Suprema, conocido por su interpretación de la Constitución y su influencia en decisiones judiciales de alto impacto.
1950
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Significado
Límites del discurso público
Sostiene que la libertad para debatir asuntos públicos debe convivir con la protección de la integridad humana. Permitir polémicas políticas que normalicen o justifiquen daño físico a víctimas inocentes no es un coste aceptable de la deliberación. La proposición traza una frontera: la vigorosidad del debate no legitima la brutalización ni la instrumentalización de personas como medio para ganar argumentos.
Implicaciones legales y éticas
Proveniente de un integrante del Tribunal Supremo, el enunciado se ubica en conversaciones sobre hasta dónde llega la protección constitucional de la expresión antes de chocar con delitos y derechos fundamentales. Sus consecuencias prácticas apuntan a reglas, sanciones y prácticas institucionales que frenen la deshumanización y obliguen a responsabilidad pública. Mantener un foro abierto exige también límites claros que preserven la dignidad y la seguridad de quienes no tienen por qué sufrir por la contienda política.
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“Las armas son instrumentos para matar y los Gobiernos permiten que la gente las fabrique y las compre, sabiendo perfectamente que un revólver no puede usarse en modo alguno más que para matar a alguien.”
“Nacido en iniquidad y concebido en pecado, el espíritu del nacionalismo nunca ha dejado de doblar las instituciones humanas al servicio de la disensión y la angustia.”
“Las grandes naciones siempre han actuado como gánsteres y las pequeñas naciones como prostitutas.”
“No hay diferencia moral entre un bombardero furtivo y un bombardero suicida. Ambos matan a personas inocentes por razones políticas.”