“Señor Jesús, recibe mi espíritu.”
San Esteban fue uno de los primeros diáconos de la Iglesia primitiva y es venerado como el primer mártir cristiano tras ser apedreado en Jerusalén, según el relato de los Hechos de los Apóstoles.
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Significado
Palabra al borde de la muerte
En los Hechos, San Esteban, mientras es apedreado, dirige a Jesús una súplica para que acoja su espíritu. Ese acto conjuga visión mística y coherencia ética: confianza semejante a la que pronunció Cristo en la cruz y, al mismo tiempo, una afirmación pública frente a la violencia. La escena no transmite pánico, sino una serenidad que transforma la agonía en entrega final y en una última enseñanza sobre la fidelidad creyente.Consecuencias teológicas y humanas
La petición funciona como testimonio: declara pertenencia al Resucitado y convierte la muerte en revelación. Teológicamente refuerza la idea de que la vida interior puede ser ofrecida a Cristo; socialmente cuestiona a los agresores al mostrar que el condenado conserva dignidad y juicio moral. Para la comunidad primitiva fue modelo de martirio, mezcla de perdón, claridad doctrinal y coraje que sigue proponiendo preguntas sobre la respuesta ética ante la injusticia.Frases relacionadas
“La muerte no es más que una separación de nuestras almas de nuestros cuerpos; así, la vida cristiana es una separación de nuestras almas de los deseos mundanos, de las indulgencias vanas y de los cuidados innecesarios.”
“La fe es algo por lo que mueres; la doctrina es algo por lo que matas. Hay toda la diferencia del mundo.”
“No tengo miedo a la muerte. Mi único temor es reencarnar.”
“Mira, no compres el campo que la perla es; vende todo y compra la salvación. ¿Crees que es fácil? Porque se trata de una empinada subida a la gloria eterna; muchos yacen muertos por el camino, muertos sin duda.”
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