“Cuando amas a alguien tanto que sufres cuando están separados, termina siendo destructivo. No quiero volver a estar en ese lugar.”
Actriz británica nacida en Inglaterra, conocida por su trabajo en cine y televisión y por codirigir la marca de moda Frost‑French.
1965
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Significado
Cuando el afecto duele
Amar hasta que la ausencia se vuelve aguijón describe una dinámica donde el vínculo deja de nutrir y pasa a consumir. Ese amor que provoca sufrimiento ante la separación suele esconder dependencia, pérdida de límites y miedo a la soledad. La consecuencia no es romántica: repetidas fracturas emocionales desgastan la identidad y normalizan la angustia, hasta volver la relación más dañina que acogedora.Repararse tras el agotamiento
La autora habla desde la experiencia de quienes deciden priorizar su equilibrio por encima del vínculo destructivo. Huir de la repetición implica recuperar autonomía y reconstruir herramientas para amar sin borrarse. En la práctica eso puede significar poner límites claros, buscar apoyo profesional y aceptar que decir adiós a lo tóxico también es un acto de cuidado, no un fracaso.Frases relacionadas
“Ouida amaba a Lord Lytton con un amor que convirtió la vida de él en un infierno.”
“La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.”
“Hay muchos remedios que curan el amor; pero ninguno infalible.”
“El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza.”
Más frases de Sadie Frost
“Los animales que son sacrificados por su carne llevan vidas miserables. Están mantenidos en condiciones repugnantes. Lo más sencillo que puedes hacer para no hacerles daño es simplemente no comerlos. Estoy criando a mis cuatro hijos vegetarianos, y sé absolutamente que les estoy dando el mejor comienzo en la vida.”
“Cuando era niña y me preguntaban qué quería ser, siempre decía: 'vegetariana'. Y eso es lo que fui. A pesar de crecer con padres que comían carne y verduras, comer animales nunca tuvo sentido para mí. Crecí rodeada de perros y gatos y no entendía por qué protegíamos a esos animales, jugábamos con ellos, los dejábamos dormir en nuestras camas y los llamábamos 'mascotas' mientras a otros animales igualmente interesantes y sintientes los llamábamos 'cena'.”