“En la ficción pulp es una convención rígida que los hombros del héroe y el busto de la heroína amenacen constantemente con romper sus ataduras, posibilidad que mantiene al público en un estado de expectación tensa. Desgraciadamente, pruebas recientes revelan que la brizna de gasa que se interpone entre el editor y las leyes postales tiene la resistencia a la tracción del acero forjado.”
S. J. Perelman fue un escritor estadounidense célebre por su humor y sátira, autor de ensayos, artículos y guiones que reflejan una aguda observación social.
1904 – 1979
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Significado
Convención y artificio
Perelman observa la fórmula del pulp donde la precariedad de las ataduras funciona como recurso narrativo para mantener al lector en vilo. La imagen de cuerpos a punto de liberarse es menos una descripción física que un mecanismo dramático: la sugerencia de peligro sexualiza la escena y sostiene la tensión melodramática. Lo cómico surge de reconocer esa regla como una pieza de utilería, una convención rígida que promete emoción sin cambiar nada esencial de la trama.
Satira sobre la prudencia editorial
El remate transforma la broma en crítica social: lo que debería ser una concesión frágil a la imaginación resulta invulnerable ante la censura. La ironía señala la farsa de normas morales y la literalidad burocrática que pretende controlarlo todo. Perelman usa el humor para desnudar la hipocresía entre mercado, edición y ley, mostrando que la prudencia pública a veces es más teatral que efectiva.
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“La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee”
“Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve.”
“El gran clásico es un hombre del que se puede hacer el elogio sin haberlo leído.”
“Leyendo una biografía, recordad que la verdad no se presta nunca a una publicación.”
Más frases de S. J. Perelman
“La peor desgracia que puede sobrevenir a un productor es una crítica cruel de un reseñista de Nueva York. Cuando esto ocurre, el productor se convierte en un paria en Hollywood. Sus amigos lo evitan, cae en bancarrota y, como un japonés que se hace hara-kiri, comete sati.”
“Solo los guionistas están exentos. A estos los atan entre las colas de dos enérgicos ponis caucásicos, que luego se envían en direcciones opuestas. Esta costumbre se llama “una conferencia”.”
“El destino repartía desde el fondo de la baraja.”
“La obligación principal es divertirse.”
“El amor no es la muerte de un gemido lejano de violín, sino que es el acento triunfal de un somier.”