“Siempre hay que creer lo que se lee en los periódicos; eso los hace más interesantes.”
Rose Macaulay fue una novelista inglesa conocida por combinar humor y crítica social en sus obras, que exploran la vida cotidiana y la condición humana.
1881 – 1958
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Significado
Credulidad como entretenimiento
La frase juega con la ironía: sostiene que aceptar sin reservas lo que dicen los periódicos les añade interés, porque la creencia transforma rumores en acontecimientos con consecuencias reales. Procede de Rose Macaulay, escritora británica de comienzos y mitad del siglo XX conocida por su ingenio satírico, en una época en la que la prensa masiva moldeaba opinión y espectáculo informativo. El comentario apunta tanto a la frivolidad del lector que busca emoción como a la habilidad del medio para beneficiarse de esa credulidad.Lectura crítica y efectos sociales
La implicación es doble: creer amplifica la prensa, y la prensa se especializa en lo que obtiene atención. Eso explica por qué el sensacionalismo prospera y por qué la alfabetización mediática importa; aceptar todo recompensa narrativas exageradas y erosiona la confianza. Mantener la capacidad de asombro sin perder el juicio crítico permite disfrutar de las historias periodísticas sin convertirlas automáticamente en realidad.Frases relacionadas
“No preguntes nada, y así no te dirán mentiras.”
“De cuando en cuando un tonto, por casualidad, debe tener razón.”
“Es gracioso: si suplantas a alguien, no tienes idea de quién es en realidad.”
“Vosotros os pensáis que la policía es como CSI o El Comisario, pero la verdad es que se parece más a Los Hombres de Paco que a otra cosa.”
Más frases de Rose Macaulay
“No lo pienso; no he tenido ninguna razón para hacerlo, en particular. No he tenido que reseñarlo. Me temo que ahora mismo estoy perdida con las novelas, eso es un hecho. Estoy harta de la forma: rebanadas de vida servidas frías en trescientas páginas. Oh, es muy agradable; resulta una lectura entretenida para la gente. ¿Pero de qué sirve? Excepto, claro, para matar el tiempo a quienes prefieren verlo muerto. Pero, como cosas en sí mismas, como arte, han sido arruinadas por el exceso.”
“Para el político somos algo así como un caballo oscuro. Él no sabe lo que queremos; desearía saberlo. ¿Nos conocemos a nosotros mismos? Vagamente sabemos que no queremos al político.”
“Una vez aprendida, la tarea de cocinar demostró ser una carga siempre creciente. Apenas es soportable pensar en el tiempo y el trabajo que la humanidad ha dedicado a la preparación de platos que se funden y se desvanecen en un momento como humo o un sueño, como una sombra, y pasan como un poste que se apresura, y el aire se cierra tras ellos, y después no queda rastro de dónde fueron.”
“El problema de las modas es que hay demasiadas ocurriendo a la vez y no puedes seguirlas todas. A veces pienso que las abandonaré todas y simplemente seré desaliñada.”
“¡Qué rápidos y qué fuertes hablan los extranjeros! Es un don; los británicos no pueden hablar tan fuerte ni tan rápido. Tienen demasiados siglos de niebla en la garganta.”