“Incluso el Señor tuvo miembros escépticos en su partido. Uno lo traicionó, otro lo negó y otro dudó de él.”
Richard J. Daley fue un influyente político estadounidense que, como alcalde de Chicago, consolidó el poder del partido local y dejó una huella perdurable en la administración y el desarrollo urbano de la ciudad.
1902 – 1976
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Significado
Ecos bíblicos en la arena política
Daley recurre a imágenes evangélicas para mostrar que incluso lo más venerado convive con la imperfección humana. Al evocar a los que traicionan, los que niegan y los que dudan, concentra en pocas figuras la gama de actitudes que aparecen en cualquier colectivo: deslealtad, vergüenza y escepticismo. La alusión a esos episodios no pretende sermonear, sino describir cómo la fe —o la lealtad— puede fracturarse desde dentro por motivos personales, miedo o reflexión sincera.Lectura sobre liderazgo y pragmatismo
Dicho de otro modo, la frase funciona como observación política y consuelo para gobernantes: las fisuras internas son previsibles y deben gestionarse, no negarse. En el contexto de un dirigente urbano conocido por el manejo de máquinas partidarias, la imagen sirve para legitimar una mezcla de firmeza y tolerancia calculada frente a la disidencia. Las implicaciones son morales y prácticas; obligan a pensar cómo equilibrar autoridad, empatía y rendición de cuentas cuando los colaboradores también son seres falibles.Frases relacionadas
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“La confrontación no fue creada por la policía; la confrontación fue creada por la gente que atacó a la policía. Señores, pongamos esto en claro, de una vez por todas. El policía no está ahí para crear desorden; el policía está ahí para preservar el orden.”
“Un buen gobierno es buena política y la política es buen gobierno.”
“Si un hombre no puede abrazar a sus hijos y ayudarlos, ¿qué será del mundo?”
“La televisión y la radio hacen un trabajo maravilloso para centrar la atención en los problemas de nuestra sociedad.”
“El poder es peligroso a menos que vaya acompañado de humildad.”