“La felicidad tiene una mala reputación. La gente dice que no debería ser su objetivo en la vida. Oh, sí, debería.”
Actor estadounidense originario de Nueva York, se trasladó a Los Ángeles de niño y comenzó su carrera teatral en el centro judío de Beverly Hills, debutando en televisión a los 15 años. Durante la guerra de Vietnam se declaró objetor de conciencia y cumplió servicio alternativo en un hospital mientras seguía tomando pequeños papeles televisivos.
1947
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Significado
Sobre reclamar la felicidad
La afirmación defiende la idea de que la felicidad merece ser considerada un objetivo legítimo de la vida, frente a la sospecha moral que la reduce a frivolidad o egoísmo. Sostiene que buscar bienestar no equivale a evadir responsabilidades; al contrario, valorar la alegría y el sentido personal puede orientar decisiones éticas y prácticas. El tránsito aquí es desde la descalificación hacia una reivindicación serena: querer vivir bien tiene sentido racional y humano.Implicaciones prácticas y contexto
Dicho por una figura pública, el mensaje choca con discursos que priorizan deberes, logros o sacrificio como únicas metas loables. Si la felicidad pasa a formar parte de nuestros fines, cambiamos prioridades en educación, trabajo y políticas: medir bienestar además de productividad. Queda, eso sí, la tarea de equilibrar la búsqueda personal con la convivencia colectiva, evitando que el deseo de bienestar individual anule obligaciones compartidas.Frases relacionadas
“La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.”
“La principal ocupación de mi vida consiste en pasarla lo mejor posible.”
“La felicidad ininterrumpida aburre: debe tener alternativas.”
“Sólo se vive una vez, y yo no quiero esperar esa felicidad universal. Ante todo, quiero vivir. Si no sintiese este deseo, sería preferible no tener vida.”
Más frases de Richard Dreyfuss
“La educación cívica no es solo la forma de dirigir el país antes de que sea su turno de gobernar, sino que, de hecho, es el estudio de la energía y del poder político práctico. Hay que comenzar ese proceso a una edad en la que los cerebros de los niños aún están abiertos y son maleables.”
“La civilidad no consiste en abstenerse de decir cosas negativas o duras. No es la ausencia de análisis crítico. Es la manera en la que compartimos esta libertad en el debate político. Si nuestro discurso se grita, se interrumpe y se muestra condescendencia, eso es descortés.”
“No es la solución a todos nuestros problemas: enseñar a nuestros niños la claridad de pensamiento y la representación política en la democracia. Eso es todo.”
“Tenemos que volver a razonar y reflexionar sobre las cosas. La próxima generación creció en la codicia y sin una verdadera comprensión de la educación cívica. Ya no se hace hincapié en el conocimiento ni en el tiempo. Como sociedad, debemos procesar las ideas y entender en qué se basan ciertos principios.”