“Desde el primer día, desde aquella interpelación de De Gaulle el 18 de junio de 1940 diciendo que perder una batalla no significaba que hubiéramos perdido la guerra, sólo nos guiaba una cosa: el optimismo, la creencia en lo que estábamos haciendo y que podíamos cambiar las cosas”
Ingeniero francés que se destacó como miembro de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Nacido Raymond Samuel en una familia judía, adoptó el seudónimo 'Aubrac' y, junto a su esposa Lucie, participó en acciones clandestinas contra la ocupación nazi.
1914 – 2012
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Significado
Un llamado desde la derrota
El recuerdo remite al 18 de junio de 1940, cuando ante una derrota militar De Gaulle convirtió el revés en punto de partida. Aubrac señala que lo que sostuvo a quienes resistían fue una mezcla de optimismo y convicción en la obra que emprendían. Esa actitud actuó como brújula moral: ofreció dirección donde predominaba la confusión y permitió sostener esfuerzos cotidianos que, de otro modo, habrían parecido inútiles.
Efectos sobre la acción colectiva
La frase plantea la esperanza comprometida como factor estratégico: reconfigura el tiempo político, alarga la paciencia y atribuye sentido a pequeñas decisiones repetidas. Para Aubrac, participante activo de la resistencia, la confianza activa legitimó riesgos y cohesionó una comunidad con propósito. Implica además una ética de la acción donde creer que se puede cambiar algo impulsa prácticas que, acumuladas, transforman realidades.
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“Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.”
“No debemos tener miedo de entrar en una nueva era, de dejar atrás lo viejo.”
“Si así lo deseas, incluso los contratiempos inesperados pueden traer nuevas y positivas posibilidades. Si así lo deseas, puedes encontrar valor y satisfacción en todas las circunstancias.”
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