“Los niños no renuncian fácilmente a su imaginación, su curiosidad y su ensoñación. Hay que amarlos para que lo hagan.”

R. D. Laing
R. D. Laing

Psiquiatra escocés conocido por sus escritos sobre la psicosis y por proponer explicaciones heterodoxas de los trastornos mentales —como la idea de padres 'esquizógenos'—; frecuentemente vinculado al movimiento antipsiquiátrico, etiqueta que rechazó.

1927 – 1989

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Significado

La frágil riqueza de la infancia

Laing observa que la imaginación, la curiosidad y la ensoñación son tesoros que los niños mantienen con tenacidad. Su reflexión sugiere que esas cualidades no se pierden por accidente; se abandonan bajo ciertas presiones afectivas y sociales. Desde su práctica y crítica a la psiquiatría institucional, Laing entendía que las relaciones familiares pueden moldear la mente; el "amor" que exige adaptación y obediencia termina siendo un agente de domesticación, no de crecimiento.

Lo que implica para criar y educar

La afirmación obliga a repensar cómo acompañamos a los jóvenes: amar no puede significar anular la vida interior. Si el afecto se convierte en condicionamiento, la curiosidad se apaga para encajar en expectativas externas. Mantener espacios de juego, preguntas libres y tolerancia al error promueve la autonomía mental. La propuesta es clara: proteger la imaginación exige prácticas afectivas que permitan resistir la presión a uniformarse.

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