“En 1930, en las novelas de misterio, todo tipo de motivos eran creíbles que hoy no lo son; sobre todo los motivos basados en culpas sexuales secretas. Hoy en día, la gente vende sus secretos sexuales.”
Phyllis Dorothy James, conocida como P. D. James, fue una escritora británica de novela policíaca. Tras una carrera como funcionaria en la Seguridad Social y el Ministerio del Interior, comenzó a publicar de mayor edad y se hizo famosa por su detective Adam Dalgliesh.
1920 – 2014
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Significado
Secretos y credibilidad narrativa
James observa que las novelas de misterio de décadas pasadas aprovechaban la vergüenza sexual como motor plausible de crimen: el ocultamiento y el temor al escándalo explicaban actos extremos. Esa lógica depende de que el secreto conserve poder social; cuando el silencio garantiza castigo, el motivo resulta verosímil. Aquí la transgresión íntima funciona como un detonante psicológico y moral que el lector acepta sin demasiada incredulidad.Mercado del silencio y sus efectos
La afirmación sugiere que la transformación cultural —la exposición y la comercialización de lo íntimo— erosiona ese poder. Si las confidencias sexuales se venden o se publican con normalidad, pierden capacidad de chantaje moral y los relatos criminales deben buscar otros motores: ambición, venganza pública, ganancias económicas o ideologías. La observación ilumina cómo los cambios en privacidad y reputación obligan a la ficción a renovarse y a repensar qué motivos siguen siendo creíbles.Frases relacionadas
“Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar.”
“En el origen de todas las fortunas hay cosas que hacen temblar.”
“El punto de partida de la santificación es la inmundicia, la corrupción o la mancha del pecado.”
“No insisto en lo que podría cambiar del pasado, porque no puedo volver atrás y cambiarlo; pero, sin duda, hay muchas cosas que cambiaría.”
Más frases de P. D. James
“Era uno de esos días otoñales perfectos, típicos de Inglaterra, que se producen con más frecuencia en la memoria que en la vida.”
“Creo que la corrección política puede ser una forma de fascismo lingüístico y provoca escalofríos en la columna vertebral de mi generación, que fue a la guerra contra el fascismo.”