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Significado
La ironía de Wilde sobre el consejo
Oscar Wilde juega aquí con una paradoja incómoda sobre la naturaleza humana. Cuando alguien recibe un buen consejo, lo más frecuente es transmitirlo a otros en lugar de aplicarlo a su propia vida. El dramaturgo sugiere que esta redistribución de sabiduría ajena es, de hecho, el único propósito real que cumplen esos consejos. La frase destaca la brecha entre saber qué es correcto y actuar conforme a ello, una brecha que Wilde consideraba inherente a nuestra condición.
Contexto y alcance
La cita refleja el escepticismo de Wilde hacia la moralidad convencional y la hipocresía social de su época. Su tono burlón cuestiona la credibilidad de quienes predican virtudes sin vivirlas. Al mismo tiempo, expone una verdad incómoda: muchos preferimos sentirnos sabios compartiendo orientaciones que, en privado, ignoramos deliberadamente.
Sentido contemporáneo
Hoy la observación resuena especialmente en redes sociales, donde proliferan consejos sobre productividad, bienestar y ética, frecuentemente ofrecidos por quienes luchan con exactamente esos mismos desafíos. Wilde, con su característica mordacidad, captura la comedia trágica de la distancia entre lo que predicamos y lo que practicamos.
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