Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La paradoja de la debilidad humana
Oscar Wilde captura aquí una verdad incómoda sobre la naturaleza humana: nuestra capacidad de resistencia tiene límites muy claros, y precisamente donde menos podríamos imaginarlo. El escritor irlandés sugiere que mientras dominamos aspectos grandes de la vida, los pequeños impulsos nos desarmán. Las tentaciones funcionan diferente a otros desafíos porque no exigen fuerza, sino sometimiento. No luchas contra ellas; simplemente cedes.
La frase refleja el cinismo de Wilde hacia la moral victoriana de su época, donde las personas proclamaban virtud inquebrantable mientras ocultaban deseos prohibidos. Aquí radica su ironía: el que afirma poder con todo reconoce su impotencia justo donde más pretende control. La tentación expone la grieta entre lo que creemos de nosotros mismos y lo que realmente somos, entre la imagen pública y el apetito privado.
Esta observación permanece vigente porque señala algo fundamental: la voluntad tiene fronteras borrosas. No se vence la tentación mediante la fuerza bruta, sino comprendiendo que ella revela nuestras verdaderas prioridades, aquello que deseamos más que la resistencia misma.
Frases relacionadas
“Así decía el hierro al imán: te odio porque me atraes sin que poseas fuerza suficiente para unirme a ti”
“Puedes tener el universo, mientras yo tenga a Italia”
“Beber sin tener sed y hacer el amor en cualquier época, señora, son las únicas cosas que nos distinguen de los otros animales”
“Con las pasiones uno no se aburre jamás; sin ellas, se idiotiza.”
Más frases de Oscar Wilde
“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“La moda es una forma de fealdad tan intolerable que tenemos que cambiarla cada 6 meses”
“En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”
“El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”
“El escultor piensa en mármol”