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La ironía de Wilde sobre la prensa y la ignorancia
Oscar Wilde formula una crítica mordaz al periodismo de su época mediante una paradoja aparente. Lo que parece ser una defensa del medio de comunicación resulta ser todo lo contrario: una burla hacia su capacidad de amplificar y normalizar las opiniones carentes de fundamento. La prensa, lejos de educar o iluminar, se convierte en un espejo que refleja fielmente la superficialidad intelectual de la sociedad, perpetuando un ciclo donde la ignorancia masiva se legitima simplemente por ser ampliamente difundida.
Contexto y vigencia actual
Escrita en la época de esplendor del periodismo impreso, esta observación cobra relevancia inesperada en nuestro tiempo. En redes sociales y plataformas digitales, cualquier persona puede exponer sus creencias sin filtro alguno. Wilde intuye que los medios no son necesariamente democratizadores, sino amplificadores de ruido. Su propuesta desencanta: aceptar que la prensa refleja la realidad intelectual de una comunidad, ignorancia incluida, quizás sea el único modo honesto de entenderla.
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