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Significado
La paradoja del matrimonio según Wilde
Oscar Wilde plantea que la institución matrimonial contiene una contradicción productiva. El "encanto" inicial, esa atracción que lleva a dos personas al altar, genera inevitablemente su opuesto: el desencanto. Sin embargo, Wilde sugiere que esta desilusión mutua no es un fracaso, sino algo necesario y hasta deseable. La cita refleja su visión irónica del amor romántico, que tiende a idealizarse antes del matrimonio y a revelarse más complejo después.
El cinismo tierno de Wilde
El aforismo revela el pensamiento característico del escritor irlandés: una crítica aguda envuelta en elegancia. Para Wilde, pretender que el matrimonio preserve eternamente la pasión del noviazgo es ingenuo. El verdadero valor reside en que ambas partes experimenten esta caída de las ilusiones juntas, lo que permite construir algo más realista y duradero. Es un reconocimiento de que la vida compartida requiere abandonar fantasías para aceptar a la otra persona tal como es.
Implicaciones prácticas
Esta perspectiva sugiere que el desencanto no marca el fin, sino el comienzo auténtico. Dos personas que superan la fase de idealización tienen oportunidad de desarrollar comprensión genuina y complicidad. Wilde, pese a su tono burlón, apunta a una verdad incómoda: la madurez emocional en pareja exige atravesar la decepción y construir vínculos basados en aceptación, no en fantasía.
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