“Cuando la gente me pregunta si me agrada la idea de que alguien mire mis edificios en el futuro, les digo que esa persona también desaparecerá. Todo tiene un comienzo y un fin. Tú. Yo. La arquitectura. Debemos intentar hacer lo mejor que podamos, pero mantenernos modestos. Nada dura mucho tiempo.”
Arquitecto brasileño considerado una figura clave de la arquitectura moderna, promotor de las ideas de Le Corbusier y pionero en las posibilidades plásticas del hormigón armado. Fue responsable de varios edificios emblemáticos de Brasilia, como el Congreso Nacional y la Catedral.
1907 – 2012
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Significado
Mortalidad y modestia
Niemeyer plantea la fragilidad compartida de las vidas humanas y de las obras que intentan perdurar. Acepta la ambición de construir y dejar huella, pero la relativiza: incluso la mirada futura que admire un edificio formará parte de la cadena de desapariciones. Esa tensión entre aspiración y limitación conduce a una ética de hacer lo mejor posible sin buscar la eternidad; la modestia deja de ser resignación para convertirse en una postura creativa y responsable.
Legado y responsabilidad
En su contexto —un arquitecto que diseñó espacios públicos monumentales— la reflexión rebaja la grandilocuencia histórica. La obra no garantiza inmortalidad y, por tanto, el creador debe responder al presente: calidad, función y ciudadanía importan más que la fama póstuma. Implica también aceptar que el valor de una obra puede cambiar con el tiempo; cuidar el impacto tangible hoy es la forma más honesta de legado.
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“La arquitectura fue mi forma de expresar mis ideales: ser simple, crear un mundo igual para todos, mirar a la gente con optimismo, creer que todos tienen un don. No quiero otra cosa que la felicidad general. ¿Por qué eso está mal?”
“Es extraño el poder de la belleza, que nos hace olvidar tanta injusticia.”
“La humanidad necesita sueños para soportar la miseria, aunque sea por un instante.”
“Mi obra no trata de 'la forma sigue a la función', sino de 'la forma sigue a la belleza' o, aún mejor, 'la forma sigue a lo femenino'.”
“Me atrajo la curva: la curva liberada y sensual sugerida por las posibilidades de la nueva tecnología y tan a menudo evocada en las venerables iglesias barrocas antiguas.”