Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
El deseo como inclinación inevitable
Malebranche sitúa el anhelo de ser feliz dentro de la naturaleza humana: es una fuerza que aparece sin que la decidamos conscientemente. Para él, esa aspiración no es un capricho pasajero sino una señal de orientación del alma hacia un bien último; desde su horizonte teológico y racionalista, dicha orientación apunta más allá de los bienes inmediatos, hacia un orden de plenitud que explica por qué siempre buscamos mejorar nuestra condición. La felicidad se presenta, así, como motor persistente de la vida práctica y de la búsqueda intelectual.Consecuencias filosóficas y prácticas
Aceptar que el deseo de bienestar no depende totalmente de la voluntad cambia el modo de afrontar la ética y la política: la cuestión deja de ser suprimir impulsos y pasa a ser cómo encauzarlos. También complica la noción de libertad moral, porque quedamos llamados a responsabilizarnos de actos nacidos de inclinaciones inevitables. En lectura contemporánea, la observación sirve para distinguir entre perseguir felicidad y confundirla con gratificaciones inmediatas, proponiendo un trabajo deliberado sobre fines y medios.Frases relacionadas
“La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.”
“Lo que me fascina son las personas que quieren ser una cosa pero se comportan de manera contradictoria. ¿Quién podría decir: «Quiero ser feliz, pero sigo haciendo cosas que me hacen infeliz»?”
“Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más”
“¿Dónde es más débil la naturaleza humana sino en una librería?”
Más frases de Nicolas Malebranche
“La lectura es de gran utilidad cuando se medita lo que se lee.”
“No soy una luz para mí mismo.”
“Cuando vuelvo la vista hacia mí, soy incapaz de reconocer cualquiera de mis facultades o mis capacidades. La sensación interior que tengo de mí mismo me informa de que soy, que pienso, que quiero, que tengo percepción sensorial, que sufro, y así sucesivamente; pero no me proporciona ningún conocimiento de lo que soy —de la naturaleza de mi pensamiento, mis sensaciones, mis pasiones o mi dolor— ni de las relaciones mutuas que existen entre todas estas cosas... No tengo ninguna idea de mi alma.”
“En este sentido, la fe y la experiencia nos enseñan muchas verdades por el recurso a la autoridad y por las pruebas de sensaciones muy agradables.”
“Dios nos une a través del cuerpo, como consecuencia de las leyes de la comunicación de los movimientos. Él nos afecta con los mismos sentimientos como consecuencia de las leyes de la conjunción entre cuerpo y alma.”