“Cuando vuelvo la vista hacia mí, soy incapaz de reconocer cualquiera de mis facultades o mis capacidades. La sensación interior que tengo de mí mismo me informa de que soy, que pienso, que quiero, que tengo percepción sensorial, que sufro, y así sucesivamente; pero no me proporciona ningún conocimiento de lo que soy —de la naturaleza de mi pensamiento, mis sensaciones, mis pasiones o mi dolor— ni de las relaciones mutuas que existen entre todas estas cosas... No tengo ninguna idea de mi alma.”