“Por ahora, no hay que olvidar que habría que cambiar la tierra: los pueblos que viven más que otros del riego, de los naranjos y de las plantaciones frutales; en casas construidas cerca de los pozos de agua y de las estaciones de bombeo; de la ganadería y de la propiedad; y del fácil acceso a los mercados.”

Moshe Sharett
Moshe Sharett

Político y diplomático sionista que fue el segundo primer ministro de Israel y previamente ministro de Relaciones Exteriores; lideró las negociaciones que contribuyeron a la creación del Estado de Israel y logró los acuerdos de armisticio de 1949.

1894 – 1965

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Significado

Territorio, cultivo y dependencia

Moshe Sharett apunta a la idea de que transformar el paisaje no es un mero acto físico: altera las redes económicas y los modos de vida que dependen del agua, los huertos, la ganadería y el acceso a los mercados. En su época —la fundación y consolidación del Estado de Israel— estas preocupaciones adquirían una dimensión estratégica: el control del agua y la tierra determinaba quién podía sobrevivir y prosperar. La frase subraya cómo la infraestructura y la propiedad definen comunidades completas.

Políticas, desplazamientos y futuro

La afirmación implica preguntas sobre redistribución y justicia: el cambio de la tierra puede modernizar agricultura y mercados, pero también desplazar poblaciones y destruir saberes locales. Las decisiones sobre riego, pozos y estaciones de bombeo son tecnológicas y políticas al mismo tiempo, con efectos duraderos sobre la cohesión social. Pensarlo exige sopesar beneficios económicos frente a las pérdidas culturales y humanas que trae la remodelación del territorio.

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