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Significado
La paradoja de la aceptación
Unamuno propone una inversión radical del concepto tradicional de poder. Quien genuinamente acepta todo aquello que ocurre en su vida logra una forma peculiar de omnipotencia. Esta no radica en controlar los eventos externos, sino en transformar la relación interior con ellos. El individuo resignado ya no lucha contra lo inevitable; su voluntad se alinea con la realidad, creando una extraña armonía donde desaparece la fricción entre lo deseado y lo sucedido. Así, la impotencia aparente deviene en potencia máxima.
Gracia y voluntad
El filósofo vasco añade una dimensión crucial: esta aceptación profunda no surge del esfuerzo racional o el ascetismo voluntarista. Solo la gracia permite alcanzarla. Unamuno, siempre en tensión con el pensamiento católico, sugiere que la verdadera rendición no es acto humano, sino don divino. Aquí reside la paradoja completa: el poder absoluto requiere abandonar completamente el afán de poder, pero ese abandono mismo no puede forzarse, solo recibirse.
Implicación vital
La cita cuestiona nuestra relación moderna con el control. En lugar de conquistar la realidad, propone una transfiguración de la perspectiva que libera del sufrimiento causado por la resistencia. Una invitación incómoda para quien entiende la vida como batalla permanente.
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