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Significado
El cálculo prudente ante la adversidad
Cervantes desafía aquí la confusión entre cobardía y sensatez. Muchos consideran que retroceder equivale a fracasar, pero el autor diferencia claramente: abandonar una posición cuando las fuerzas están desequilibradas no es rendirse por miedo, sino reconocer la realidad. La verdadera cordura requiere evaluar objetivamente las probabilidades. Esperar pasivamente mientras el peligro crece es simplemente negación, no valentía ni fe.
Una lección sobre el realismo
La frase emerge del contexto del Quijote, donde abundan personajes que confunden idealismo con prudencia. Cervantes sugiere que la sabiduría reside en la evaluación honesta: cuando el riesgo supera genuinamente las posibilidades de éxito, la acción inteligente es cambiar de estrategia. Esto aplica tanto a decisiones militares como personales. El mensaje penetra profundo: la fortaleza verdadera incluye conocer cuándo ceder terreno, cuándo replantearse el rumbo.
Relevancia contemporánea
Esta visión sigue vigente. Perseverar sin fundamento en planes fallidos se disfraza frecuentemente de determinación. Cervantes propone algo más exigente: tener el coraje de admitir cuándo las circunstancias cambiaron, cuándo persistir se vuelve irracional.
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“Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.”
“Con audacia se puede intentar todo, mas no conseguirlo todo.”
“Es valiente el que teme lo que debe temerse, y no teme lo que no debe temerse.”
“Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno.”
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