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Significado
La herencia y el hábito como fuerzas contrarias
Mateo Alemán, escritor del Siglo de Oro español, plantea aquí una distinción fundamental entre lo innato y lo adquirido. La sangre representa aquello que recibimos sin elección: la genética, el linaje, la naturaleza heredada de nuestros antepasados. El vicio, en cambio, no viene dado al nacer, sino que se cultiva a través de la repetición y la costumbre. Esta oposición sugiere que los defectos morales no son determinados por nuestro origen, sino por nuestras acciones cotidianas.
La cita cuestiona una justificación común en la época: culpar el mal comportamiento a la "mala sangre" familiar. Alemán sostiene que esta excusa es falsa. Un individuo puede descender de gente viciosa pero escapar a ese destino si evita caer en los mismos hábitos. Inversamente, alguien de buena cuna puede corromperse mediante la práctica constante del mal. La implicación es liberadora: somos responsables de cultivar nuestros vicios o nuestras virtudes a través de las decisiones repetidas que tomamos día a día.
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“No hay palabra ni pincel que llegue a manifestar amor de padre.”
“Suelen decir que el hombre que apetece soledad tiene mucho de dios o de bestia.”